martes, 21 de diciembre de 2010

Ventana sobre el Eclipse.


Lentamente el cielo iluminado por su brillante luz comenzaba a opacarse. De su blanco y esplendoroso cuerpo solo iba quedando una tenue medialuna que se resistía y seguía resplandeciendo mientras la extraña sombra de color inusual la iba cubriendo. El azul turquesa cada vez más negro y las estrellas cada vez más brillantes. Una por una me hacían compañía mientras se contentaban con el excepcional espectáculo que la increíble naturaleza nos estaba regalando. Una de las estrellas inquieta revoloteaba fugazmente obligándome a pedir un deseo. Pido por PAZ! Ya falta menos; mi alma sigue entusiasmada mientras contempla a la perfecta esfera que tanta energía transmite. Un nocturno murciélago pasa muy cerca de ella. Recuerdo la libertad, puedo sentirla. Como me gustaría volar. Tal vez así te alcanzaría. Ya casi no queda blanco, la sombra consume un poco más. Hasta los pájaros festejan la ocasión. Silban y silban sin cesar poniéndole melodía a la velada. No los veo, ya la oscuridad cubre mi patio, pero los escucho y me deleito con su música. Ya no queda color. Una nueva y única luna reina la noche. Ya es tiempo de dormir, con el corazón radiante y totalmente colmado de poder disfrutarla y de poder disfrutarme...!?!

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