
Navidad, nostálgica navidad... veo tu fantasma por doquier. Época de recuerdos, de encuentros y reencuentros. Encuentro con uno mismo, reencuentro con el pasado. Una mesa decorada, la comida servida, la familia reunida, efímera alegría en sus rostros. Un pino titilante que se prende y se apaga esperando la hora en que él llegara y lo rellenara con sus regalos. Se escucha algún que otro estruendo de unos niños que no pudieron aguantar hasta media noche. Los caninos resignados tratan de esconderse, su calendario biológico les indica que es el día... solo esperan que pase lo más rápido posible. Entre música, charlas, bullicio, anécdotas me detengo un instante. Me detengo en el tiempo y se me hace imposible no pensar en ellos. Esos niños que hoy no tienen una mesa decorada ni servida. Esos niños que no esperan con ansias la medianoche porque Papá Noel no pasará por sus casas. Esos niños que no tienen ilusión y quienes no pueden soñar, pues su cruel realidad no se los permite. Esos niños que se conformarían con un abrazo y un poco de amor y con tan solo poder sonreír. Un par de lágrimas escurridizas ruedan por mi mejilla y me corren el maquillaje, haciéndome recordar que no es necesario. La belleza se encuentra en el interior. La vida sigue y estoy acá con mi utópico sueño de querer una Feliz Navidad para todos; y todos incluye TODOS! Me entristece pensar en quienes ya no están a mi lado, cualquiera sea la razón, pero también disfruto de mis nuevas compañías y sonrío. Queda tanto por vivir... aunque vivir a veces duela un poco. Me limpio la cara y retomo mi lugar en la mesa... tengo la convicción de que mi deseo algún día se hará realidad. Sonarían las campanas si hubiese una catedral cerca... son las 00 y comienza la Navidad... El cielo se tiñe de hermosos colores y la magia empieza a brillar. En silencio brindo por ellos y por muchos más... Navidad... nostálgica navidad...!?!
